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olvida uno

 

Claudia Hernández es parte de los renovadores de la cuentística salvadoreña. La obra muestra nueve cuentos enmarcados en Nueva York donde se congregan habitantes,  etnias que enfrentan un primer muro de incomunicación por el idioma y luego por la diversidad de costumbres que generan ambientes de soledad, angustia, indiferencia, desarraigo o violencia inerior. Algunos se adaptan o buscan congregarse para sobrevivir y mitigar la nostalgia. Los personajes viven el drama de la diáspora y nos vamos a ver envueltos en esa confusión de realidades expresadas en un lenguaje que exige la complicidad del lector. Lo real e irreal nos arrastra fluidamente al ritmo de Kafka o Juan Rulfo hacia un tercer mundo.